En momentos en que Venezuela sufre quizás su más grave crisis social, con un gobierno que promueve, alienta y justifica el enfrentamiento entre hermanos, el Señor Maduro le grita al mundo que no le importa que lo llamen “dictador”. Pareciera ser que, para el gobierno de la Presidente Cristina Fernández de Cristina y Maduro, risasKirchner, tampoco es importante que se califique de dictador a su mas encomiable amigo.Por Roberto Porcel