Intentamos nacer un 25 de Mayo de 1810. Teníamos muchas razones, algunas conocidas por todos desde la escuela primaria, otras no tanto. Las menos conocidas son más reales, menos “prestigiosas” y más humanas, pero todas hicieron posible ese esbozo de Patria que asomaba en el puerto de Buenos Aires. Fue una revolución, que no fue una revolución, pero que sí fue una revolución. Y no es un galimatías.Por Malú Kikuchi