La reprimenda pública de Nestor Kirchner a Daniel Scioli por no decir quien "le ata las manos para solucionar la inseguridad en la provincia" sera interpretada de muchos modos. Para algunos es un gesto dirigido a que Hugo Moyano lo interprete como un guiño cómplice a sus aspiraciones de liderar la provincia. Otros tendran derecho a creer que, en rigor, es una señal positiva hacia todos los potenciales postulantes a gobernador que puedan pulular en el oficialismo.Por Fernando Laborda