Cristina de Kirchner dio ayer otro paso en la construcción de una historia sesgada sobre lo que ocurrió en la década del setenta. Estampó su firma en un decreto que favorece con la promoción de dos jerarquías a un ex marino, desaparecido, “el Gordo Devoto” según dijo recordando palabras del extinto Néstor Kirchner. Por Darío Rosatti