El reclamo salarial en la Gendarmería y la Prefectura ha sido comparado con la sublevación antidemocrática de los carapintada en Semana Santa de 1987. Prefectos y gendarmes ganan poco por mes, y decidieron romper la cadena de mando y quebrar la ley ante la ausencia de una decisión política que escuche sus reclamos. No son golpistas: tienen hambre.Por Roman Lejtman