En los 20 años que llevo como periodista, me ha ocurrido en puntuales ocasiones que tuve ganas de renunciar a la pelea. No es que no me guste lo que hago, todo lo contrario. Soy un apasionado de esta profesión y he trabajado en ella aún cuando no me era redituable.Sin embargo, me siento cansado de los embates injustos, de los ataques inmerecidos, de la hipocresía de algunos colegas.