Cristóbal López compró el 70% del banco Finansur a la familia Sánchez Córdoba en 2012, mucho después de las operaciones sospechosas con la financiera Invernes, vinculada a Lázaro Báez, entre 2008 y 2011. Sin embrago, pese a que transcurrió más de un año, el Banco Central aún no aprobó la operación.