La democracia debe ser algo más que dos lobos y una   oveja votando qué van a comer. (James Bovard)

De acuerdo a mediciones internacionales y poco discutibles por lo obvias, Argentina está en una situación delicada respecto a estándares de corrupción. Ninguna forma de gobierno puede garantizar la inexistencia de corruptos. Otros países también los tienen, pero al ser descubiertos pagan las consecuencias y se ven obligados a renunciar. Puntualmente lo hemos visto en Brasil con el novel gobierno de Dilma Rousseff.  Por Ernesto Bobek Cáceres