Desesperado por el fracaso del blanqueo, Moreno pidió a las cerealeras que “inviertan” en el bono energético. Nidera y Cargill le contraofertaron que les consiga esa plata de prefinanciación de exportaciones, lo que les permite hacer un fabuloso negocio financiero. Marcó del Pont y Lorenzino rechazan la operación.