El sucesor del “yrigoyenista” Jorge Barrachia, luego decompletar el mandato del fallecido Barrachia y lograr la reelección con la ayuda de “todos” los sectores del Frente para la Victoria y del Justicialismo, al mejor estilo del platense Pablo Bruera, “muerde manos”, no respecta a quienes le tienden un puente y hace alianzas con todos ya que cualquier colectivo para seguir “estando” le viene bien.