La dama avisa: ella no quiere morir por la candidatura

Las recriminaciones y confesiones que la Presidente Cristina de Kirchner administró el  último jueves desde un acto en Jose C. Paz cayeron sobre sus propias fuerzas como un rayo en cielo sereno.
En apenas una semana, la coalición oficialista  debió despojarse del seguro triunfalismo que teñia sus pronósticos electorales para admitir resignadamente los rasgos explosivos de las tensiones que la atraviesan y hasta la incertidumbre su futuro. Por Jorge Raventos