En calculada y medida estrategica la Secretaría de Comercio obligó, por un lado, a las cadenas supermercadistas a un “acuerdo de precios”, fórmula eufemística bajo la cual se encubre un verdadero y genuino congelamiento, y por el otro, les impuso – en los hechos- la rajante prohibición de llevar a cabo publicidad de sus productos en medios de comunicación independientes…Por Guillermo Tiscornia