Estimada Sra. Presidente:
Deseo informarle que al igual que usted, soy hija/nieta de inmigrantes con profunda fe cristiana y por lo tanto convencida que la defensa de la vida es la regla primera entre todos los seres humanos.  Nuestro país, fue siempre un crisol de razas y recibimos a todos con los brazos abiertos, ya que la diversidad de costumbres y culturas enriquece. Hoy, en honor a mis abuelos, me veo obligada a diferenciar lo que fue su llegada al país, de lo que hoy está ocurriendo.