Los argentinos ya tenemos perfectamente en claro los ardides, triquiñuelas, trucos y demás tretas que utiliza el oficialismo para tratar de tapar el desquicio que fue sembrando a lo largo de casi una década y cuyos resultados, lenta pero sin pausa ni interrupciones, sus malignos efectos, se empiezan a vislumbrar con toda la crudeza. Por Alfredo Weinstabl