“Nada es tan escandaloso como que nada nos escandalice” decía Golda Meir. Los argentinos  del siglo XXI sabemos que es cierto. Es tanto el escándalo, es tan atroz, tan perverso y tan común, que lo que soporta la sociedad todos los días, ya no escandaliza a nadie, más bien pasa a ser un comentario que puede durar los caracteres de un tuit, o como mucho, tres días.Por Malú Kikuchi