Un enojo de Kirchner con Scioli terminó en el sanatorio. Cristina ya decidió que no insistira en su intento de seducir a la clase media.

Fueron un par de discursos determinantes. Parecian convencionales en la tradición del matrimonio, apenas con incorporaciones discutibles, menos recordables que un fósforo, pero el entorno y ciertos episodios que rodearon las alocuciones habrian de provocar novedades fulminantes, de las cuales tal vez pocos se percataron. Casi un fin de semana clave, si uno extiende la mirada hacia las próximas elecciones generales en el que, como la reproducción de las amebas, de repente una alternativa se dividió en tres. Por Roberto Garcia