Amurallada en el lejano Calafate, su lugar en el mundo, la señora de Kirchner se repone tras una semana exigente y se prepara para otra que prevé muy complicada: el 8 de noviembre (8N) se producirá una demostración nacional de protesta que el propio oficialismo descuenta que superará el millón de personas. Una tormenta pronosticada.Por Jorge Raventos