El presidente Sebastian Piñera ratificó que el acusado del asesinato de un senador debe ser deportado; Cristina Kirchner eludió una respuesta, aunque se inclinaria por otorgarle refugio
En un viaje relampago, sacudido por la tensión diplomatica de las últimas horas, la presidenta Cristina Kirchner escuchó ayer, en persona, el reclamo de su par chileno, Sebastian Piñera, de que acepte extraditar al ex guerrillero Galvarino Apablaza Guerra, que vive en la Argentina, acusado de haber asesinado aqui al senador derechista Jaime Guzman en 1991.