Fue una semana agitada: había empezado con interesantes declaraciones de Hugo Moyano en un canal de cable del Grupo Clarín y terminó con agitación ambientalista y represión en el noroeste y una sonora, aventurada denuncia ante la ONU en la que el gobierno argentino imputó al británico la militarización del diferendo por las islas Malvinas y la introducción de armas atómicas en el Atlántico Sur.