Inútil es pretender un análisis netamente político cuando lo que está en juego pasa por un vértice distinto. Creer que la situación del Vicepresidente, más la ausencia del Estado en las zonas perjudicadas por temporales, amén de los atropellos del Secretario de Comercio, o las vacaciones arbitrarias de la mandataria, deviene de una crisis política es poner el carro delante del caballo.Por Gabriela Pousa