Me fui unos días. Volví. Un shock cultural. Y eso que vivo acá. Pero basta salir unos días del país, para que el reencuentro sea doloroso, sucio, decadente, inseguro, pintarrajeado, el tránsito desordenado, las personas decepcionadas, desesperanzadas, desoladas, descontentas y depresivas.Igual al país que había dejado una semana atrás. Y sin embargo, Argentina sigue siendo inesperada. A pesar de estar acostumbrada, como todos los argentinos, a sucesos inexplicables y por regla general, malos, esta semana ha sido para el Guinness.Por Malú Kikuchi