Y un día, como en los cuentos, la bella durmiente despertó. No fue el beso de un príncipe que le estaba destinado desde siempre el que la volvió a la realidad, fue una dosis de cocaína, éxtasis, heroína o paco. A elección.La bella durmiente es la sociedad argentina que advierte, muy a destiempo, que el país, la nación, eso intangible y precioso que en la infancia escolar se llamaba Patria, se ha convertido en territorio narco. Con permiso de alguien.Por Malú Kikuchi