En un clima de desasosiego enmarcado por la inflación y los abucheos a las estrellas del cristinismo, cada vez parece más improbable que el gobierno consiga su objetivo de máxima, que es crear las condiciones para reformar la Constitución y habilitar la reelección de la señora de Kirchner. Algunos cerebros del entorno presidencial empiezan a trabajar sobre una hipótesis diferente para obtener fines parecidos. Se habla de la “solución Putin”. Por Jorge Raventos