El “vamos por todo” es un inagotable combo de sorpresas por parte del gobierno. Para el cristinismo es parte de profundizar el modelo (¿?). Para los argentinos que trabajan y pagan sus impuestos, son constantes puñaladas por la espalda. Se derrochan miles de millones en fútbol, en automovilismo, en empresas como Aerolíneas Argentinas que es como un barrilete de plomo, en prácticas prebendarias y hechos de corrupción.Por Ernesto Bobek Cáceres