Como seguramente le habrá ocurrido a la inmensa mayoría de los argentinos, el pasado martes 18 de junio, sentí una profunda satisfacción cívica al conocer el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que fulminaba por inconstitucional el corazón de la reforma judicial kirchnerista tendiente a domesticar la Justicia, o sea, la ley modificatoria del Consejo de la Magistratura.Por Jorge R. Enríquez