El Gral Cesar Milani, quien con la autorización de la presidente, denuncio a los diputados que lo acusaron de enriquecimiento ilícito, se encuentra abocado a limpiar su imagen hacia adentro y fuera del ejército. Con la ayuda de su aparato de acción psicológica, opera haciendo correr la especie sobre sus “verdaderos “ingresos asegurando que con suplementos y otros emolumentos justificaría la adquisición de su vivienda, y que su accionar amigable con el gobierno, es solo para obtener recursos para el ejército. No se le puede negar imaginación.