La mayoría de los analistas económicos coincide en que, si a partir del próximo miércoles Argentina cae en default, la oscura situación que ya se evidencia en la producción, el consumo, la ocupación, las reservas y el comercio exterior recrudecerá notablemente. El gobierno debería navegar las consecuencias de ese agravamiento durante los diecisiete meses que le quedan, pero a cambio de esa contrariedad encontraría una coartada para explicar las dificultades, un argumento para embellecer el relato de su capítulo final:Por Jorge Raventos