Tres horas y media hablando sin decir. Una conducta característica de la Presidente. Números declamados sin correlato con la realidad, y un país que no es el que habita la ciudadanía. Es apenas el país del relato de Cristina. Hasta ahí, lo esperado. Si a esta altura alguien esperaba más de la jefe de Estado es porque en los últimos diez años ha vivido en otro lado.Por Gabriela Pousa