En la república la democracia debe ser el marco y límite de  la  convivencia.

El desapego a la legalidad ejercido con una tan enojosa como irresponsable soberbia potenció la anomia en que quedó estancado el país. La familia, el libre comercio, la industria lícita, la moneda y el derecho de propiedad, entre otros institutos básicos de cualquier sociedad organizada han sido puestos en crisis.  Por Ernesto Bobek Cáceres