"¿Quien los jueces con pasión,
"sin ser ungüento, hace humanos
"pues untandoles las manos
"les ablanda el corazón?
"¿Quien gasta su opilación
"con oro y no con acero?
"El dinero"
Francisco de Quevedo
El Poder Judicial ha renovado, con un brillo inaudito, una vieja estrella del firmamento argentino de los impresentables, ya casi superpoblado.
Tal como han registrado varios diarios porteños en sus ediciones de hoy, el incansable adalid de la justicia (ahora, con minúscula) Norberto Oyarbide, luciendo su habitual elegancia -¡no se viste, se decora!-, realizó ayer un raid mediatico, sin parangón entre sus colegas. Por Enrique G Avogadro