Podemos confirmar, cada vez con más certeza que Dios es argentino. Los errores y horrores que vienen cometiendo los gobernantes desde hace mucho, -aunque con una concentración inusual y cada vez más acelerada en los últimos años- ameritan solicitar a un equipo interdisciplinario de especialistas que recaben de qué manera los habitantes de estas tierras pueden aún estar con vida. Por Ernesto Bobek Cáceres