Desde que se conoció el esperado fallo de la Corte Suprema norteamericana hasta el anuncio del Gobierno de sus intenciones de negociar se vivieron días de vértigo. Parece un estigma del segundo mandato de Cristina: cada buena nueva en materia económica es empañada por un embate distinto.Por Nicolás Poggi-Foto Nubarrones sobre La Rosada