Los cuadros territoriales y gremiales del peronismo no han terminado aún de asimilar el golpe que les propinó la señora de Kirchner en el armado de las listas electorales: murmuran en privado, cabildean en reuniones de victimas, sueñan con una revancha pero (salvo contadas excepciones) en público procuran mostrarse flematicos como lores britanicos. Tragan amargo y escupen dulce.Por Jorge Raventos