La Administración Cristina ha decidido reemplazar un sistema de armas de la década del ’60 por otro de los ’80. Esto significa que, en pocos años más, el Ministerio de Defensa deberá volver a pensar en reemplazar los Kfir por un modelo más moderno, con lo cual el sentido de su adquisición es incierto, ridículo y un derroche.