De las características intimistas que la Presidente eligió subrayar para las primeras imágenes de su regreso a la actividad, el 18 de noviembre, se ha escrito mucho ya: la moderación del luto, el perrito chavista, las rosas de Bonafini, el pingüino de peluche, el lenguaje coloquial y el hecho adicional de que quien estaba detrás de las cámaras fuera su propia hija otorgaron al mensaje el formato minimalista de un video familiar.Por Jorge Raventos