Un gobierno desesperado. Una Justicia restablecida. Un gabinete sin norte ni brújula. Una Corte Suprema de Justicia sometida a una feroz presión. Funcionarios que corren por caminos equivocados. Una Presidenta que espolea a sus colaboradores. Ella necesita un atajo hacia una apariencia, al menos, de un improbable triunfo. Un gobierno entero dedicado en cuerpo y alma a un combate judicial.Por Joaquín Morales Solá