Fiel al estilo de su difunto marido, Cristina Fernández resolvió drásticamente rechazar las recomendaciones de sus allegados y colaboradores más cercanos y no aceptó tomarse unas vacaciones por tiempo indeterminado. Pese a la seriedad del tema fue imposible doblegar su decisión y así se profundizó una situación de crisis que incuba reacciones impensadas durante los últimos tiempos.Por Carlos Manuel Acuña