A su pelea con los medios independientes, con la mayoría de los gremios, con las clases medias, con los jubilados que reclaman por sus haberes y con el campo, el gobierno suma ahora un conflicto con el Poder Judicial. Para mostrarse vivo y saludable sólo conoce una fórmula: confrontar, buscarse enemigos. El problema de ese método se presenta cuando los enemigos son demasiados. Y cuando el resultado de la confrontación es no positivo.