Cristina Kirchner está convencida de que la Argentina es víctima de una conspiración global. Un complot urdido para escarmentarla por haber desenmascarado al capitalismo, demostrando que se puede crecer sin tomar deuda. La última vez que expuso esa tesis fue la semana pasada, cuando habló en las Naciones Unidas. Para la Presidenta, como para tantos argentinos, esa creencia es tan atractiva que no requiere ser demostrada.Por Carlos Pagni