Guillermo Moreno se ha convertido en un dato significativo del  gobierno de Cristina Kirchner. Cuando ella asumió, en diciembre de 2007, rodeada de expectativas de “perfeccionamiento institucional”, se daba por hecho que Moreno cesaria en sus funciones. “A la señora no le agrada su estilo aspero y canyengue”, se decia.Por Jorge Raventos