Aunque afectada por un traidor esguince que la privó de acompañar su elegante vestuario con los zapatos Louboutin que adora, la señora de Kirchner disfrutó su breve gira europea: en Roma, almorzó afablemente con el Papa y se retiró razonablemente convencida de que Francisco desea el mejor de los finales para su gobierno…Por Jorge Raventos