Fueron 40 minutos. En menos de lo que lleva un discurso promedio de Cristina Kirchner, el Congreso volvió a funcionar esta semana como esa maqueta a escala (a la vez pequeña y enorme) de la vida politica nacional. En el escenario se cruzaron, una vez mas, oficialistas y opositores, sus calculos, intereses y prioridades. Abajo, deambulando entre las butacas, hombres y mujeres de a pie cansados de un espectaculo que enoja y cuyo guión podrian recitar de memoria. Y no porque la trama les resulte apasionante.Por Lucrecia Bullrich