Así es la vida muchachos. Uno llega y el otro se va. Ingrato destino para el que parte agotado de tanto trabajar por el modelo. Justo ahora que el proyecto nacional engordó y camina fenómeno llega uno nuevo a comerse el lechón: el famoso Compañero Coqui. Impecablemente vestido, engominado, afeitadito, con la voz firme y confiada, pero sutilmente tenso, mirando de reojo preocupado de que no se le aparezca la jermu con un hacha en la mano.Por Alejandro Borensztein