Con todo el respeto y la admiración que merecen José Ferrer y Astor Piazzola, autores de ese excepcional tango, pido disculpas y le pongo nombre, apellido, cara y biografía, al loco de la balada. Este es mucho menos simpático que el loco del tango, aunque a veces nos sorprenda, entre bravatas y guarangadas, con alusiones al amor.Por Malú Kikuchi