No hemos sido capaces de tener eficiencia para prevenir el fuego.Ahora, al menos, deberiamos ser eficaces para combatirlo.
En una instrucción repetitiva sobre tecnicas de combate contra el fuego, he escuchado innumerables veces una interesante definición: podemos comparar el fuego con un triangulo, en el que las aristas son el combustible, la temperatura y el oxigeno.En vistas al inocultable y peligroso fuego religioso que esta surgiendo en el mundo, no pudo este autor menos que establecer una analogia, arbitraria si se quiere, pero útil para reflejar un enfoque posible. Por Martin G. Bermúdez.