Para el gobierno de la señora de Kirchner la llegada de un nuevo año y la inauguración de otro almanaque no trajeron aparejado un cambio de agenda; a lo sumo, una intensificación de la que la Presidente desplegó durante 2012, avivada ahora por lo que ella misma, al iniciar su segundo mandato, definió como “sintonía fina”, es decir, algunos rasgos de ajuste clásico, no precisamente a través de la contención del gasto público (que por el contrario crece de modo irrefrenable y, dado que se inicia un año electoral, difícilmente sea contenido) sino por la tardía admisión de la necesidad de actualizar algunos precios y tarifas.Por Jorge Raventos