A dias de las primarias abiertas simultaneas y obligatorias (PASO), el gobierno de Cristina de Kirchner, aunque vigorosamente apuntado a la campaña electoral,  parece golpeado por la hemiplejia: sólo funciona uno de sus hemisferios -el que se dedica al “relato” y la retórica- mientras un efecto anestesico embota el centro de las decisiones perentorias. La consigna, en este sentido, es el clasico “no hagan olas”. Por Jorge Raventos