Es una historia de piratas. Vienen en barco, se llevan el agua y la venden al otro lado del Atlantico sin mayores restricciones de la estructura juridica nacional o provincial.Asi de desmedido y paradójico es cómo empresas internacionales venden por internet el agua de los rios argentinos a Medio Oriente y África, según la versión difundida en los últimos dias por la ONG ecologista Rio Parana.