En la amplia embajada estadounidense, ubicada en las colinas de las afueras de Amman, la capital jordana, un oficial de fuerzas especiales encabeza una oficina igualmente especial. Compra –con dinero en efectivo, desde luego– información de funcionarios del ejercito y la inteligencia jordanos, pero tambien ayuda a entrenar a policias y soldados afganos e iraquies.Por Robert Fisk *