El delincuente perdió el ojo y el carnicero fue imputado por lesiones graves; en el mismo barrio, vive el “samurái” que defendió a su familia con una katana. Por Gabriela Origlia
El delincuente perdió el ojo y el carnicero fue imputado por lesiones graves; en el mismo barrio, vive el “samurái” que defendió a su familia con una katana. Por Gabriela Origlia